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Este primer aniversario del atentado terrorista del 11 de septiembre llena las páginas de los medios y las pantallas de la
televisión recordándonos la tragedia que en menos de dos horas sepultó a miles de personas bajó los escombros de lo que
fueron los edificios corporativos más grandes de Estados Unidos. Bajo las ruinas del World Trade Center quedaron sepultadas,
además, las historias de cientos de compañías que nunca imaginaron que un evento así podía ocurrir.
Algunas de estas empresas, teniendo en cuenta quizás ataques perpetrados fuera de Estados Unidos, venían invirtiendo en
planes de almacenamiento y contingencia. Otras, en cambio, perdieron toda su información, como fue el caso de Murray Surety
Bonds, que sólo pudo recuperar 90 de los más de 2 mil clientes que tenían en su base de datos, gracias a la memoria de dos
empleados sobrevivientes de la tragedia.
Las decisiones tomadas previsoramente por algunas de las 700 empresas que funcionaban en las torres les permitieron reanudar
sus operaciones. Más de 300 pudieron reubicarse rápidamente en otros edificios de Manhattan, pero casi 40 empresas
desaparecieron sin dejar rastro de su existencia.
La distancia física de nuestro país con respecto a estos hechos nos hace mirar incrédulos las cifras que demuestran la
importancia de seguridad de la información para la continuidad de las empresas. Luego del atentado este concepto comenzó a
ser parte del discurso de algunas compañías, pero en la práctica estas conversaciones no han llegado al papel, y menos al
presupuesto de gastos de las empresas.
En Chile no es necesario pensar en ataques terroristas para dar cuenta de hechos concretos que nos han demostrado la
necesidad de tomar precauciones con nuestra información. Robos (como el que afectó a la Unidad Operativa de Control del
Tránsito); Inundaciones (registradas periódicamente cada invierno, inclusive en sucursales bancarias), Terremotos (los que
cada cierto tiempo remecen nuestras ciudades); Cortes eléctricos (por sequía o fallas en el Sistema Interconectado de
Energía, o bien por boicots, como los que afectaron recientemente a una compañía de telecomunicaciones)
Sin embargo, son hechos cotidianos los que deberían hacernos tomar conciencia. Diversas encuestas demuestran que más del 60%
de los problemas de seguridad tienen un origen interno, como uso e instalación de software no autorizados y utilización de
los recursos computacionales de las empresas para actividades ilícitas, como descargas de pornografía. Dentro de las causas
externas, el principal problema lo constituyen los virus informáticos.
Si bien la seguridad se nos hace una necesidad patente, el almacenamiento de datos es un tema que no es todavía tratado
correctamente por la mayor parte de los empresarios en Chile. Muchos de los proyectos en el área del almacenamiento que
atiende Gemelo Storage Solutions están más concentrados en resolver los problemas que las empresas tienen del día a día más
que en ampliar la disponibilidad de almacenamiento de los datos.
A pesar de las estadísticas que muestran que las compañías han aumentado su necesidad de almacenamiento entre 64% y 79% al
año, las inversiones en esta área han crecido solamente un 8%. En los nuevos modelos de negocios, el contar con información
oportuna y adecuada es parte fundamental del éxito de toda compañía, sin embargo éstas no están tomando medidas que son
críticas para el crecimiento sano de sus negocios.
No basta con cuidarse de las amenazas internas y externas, grandes o pequeñas, que pueden afectar a las empresas, también
hay que estar preparados para enfrentar en cualquier caso la necesidad de rearmarse y empezar de cero. Nadie desea ni espera
que esto suceda, pero la realidad de los hechos es la que nos llama a tomar las medidas que corresponden para garantizar el
futuro de toda compañía.
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